viernes, 3 de mayo de 2013

Conversación imaginaria sobre la construcción de un vivero


Esta conversación es entre un campesino y un profesor, que intercambian sus conocimientos para la formación de los viveros.

Don Matías – dijo el profesor de la escuela dirigiéndose a un vecino de la región – se acuerda que usted me comentó el otro día sobre lo que podríamos hacer nosotros para evitar la reducción del monte, y yo le dije que muchas y muy buenas cosas. Pues le voy a enseñar  como podemos hacer nosotros un vivero de árboles nativos de la región.
Primero que todo vamos a conservar con don Agustino; él sabe mucho de plantas y semillas. También vamos a chalar con un funcionario del gobierno para que entre ambos nos ilustren cuáles árboles son los mejores para empezar con el vivero, y sobre todo, cuáles nos pueden dar semilla con facilidad. Así, con la colaboración de ellos, podemos recoger semillas y aprender a manejarlas”.

“también elegiremos un sitio para el vivero cerca del lugar donde vayamos a plantar los arboles. Debe tener buen agua y con cierta pendiente para que no se encharque, a más de buena tierra. Igualmente, necesita estar protegido de vientos fuertes”.
Para facilidad de trabajo, las eras deben tener 1 metro de ancho y el largo nos lo dará el sitio escogido. Dejaremos entre era y era el espacio necesario para que nos podamos mover entre ellas sin dañarlas.

Los semilleros pueden ser cajas o eras con tierra muy suelta y tamizadas por una zaranda. El funcionario del gobierno o don Agustino nos darán idea de como desinfectar el suelo para que así las semillas no tengan problemas para germinar.

La siembra la podemos hacer líneas, o al “voleo”. Si es en líneas, hacemos surcos de una profundidad nos superior a dos veces el tamaño de las semillas y distribuimos éstas a una distancia tal que no superpongamos una semilla con otra. La distancia se determinará según el tamaño de la semilla. Si definimos usar el método “al voleo”, nivelamos el suelo y distribuimos la semilla por toda la superficie. Tanto si sembramos en línea, o, “al voleo”, cubrimos la semilla con una capa delgada de la tierra que hemos preparado  y la compactamos ligeramente con una tabla. Luego, la regamos abundantemente de modo que la semilla no quede al descubierto. De ser posible, debemos pensar que la siembra hay que hacerla en un tiempo tal que cuando los arboles tengan unos 20 cm de alto sea época de lluvias”.

Maestro Pedro Pablo – Dijo Don Matías con entusiasmos – tenemos que hacer nuestro semillero, nuestro vivero, todos podemos ayudar.
Eso está muy bien – dijo el profesor – pero todavía falta conocer cuándo y cómo trasplantar los arboles.

“los recipientes deben llenarse con tierra fértil y abonada. Luego de extraer del semillero los pequeños árboles, las plántulas se colocan en un balde con agua fresca, protegiéndolas del sol. Al pasarlas a los recipientes, debe cuidarse que las raíces queden extendidas hacia abajo, y si son muy largas, necesitan podarse.

En lo posible, el trasplante debe hacerse bajo sombra. En climas medios y cálidos las plantas necesitan permanecer bajo sombra por una o dos semanas y poco a poco ser expuestas al sol. Importante es regar los arboles en abundancia y con frecuencia. También que debemos prevenir la aparición de plagas y enfermedades mediante el uso de insecticidas y fungicidas, “si es necesario la utilización de estos”.


Conversación imaginaria sobre la construcción de un vivero

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