Cuando recordamos los continuos estímulos
de la variedad natural de color, olor, sonido, luz y sensación táctiles, bajo
las cuales empezó el primer hombre a desarrollar su concepción imaginativa de
la realidad viviente, y a buscar su camino hacia una humanidad completamente
consciente y creadora, podemos preguntar cuál será el resultado de una
interrumpida adaptación de siglos, de la existencia humana, a los elevados edificios,
a los muros de concreto, al aislamiento personal, a los cielos oscurecidos, al
trafico rugiente, al estridente ruido a las aguas contaminadas y a las calles
sucias.
Tal ambiente urbano pueden empezar a
producir seres humanos cuya capacidad misma de subsistencia en tales
condiciones, podría marcar el principio de una marcha atrás en cuanto a desarrollar
su potencial humano. Lo notable es la elástica capacidad del hombre ara
adaptarse y subsistir. Pero algunas adaptaciones resultan deformaciones.







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